Les voy a contar una historia. Se trata de un joven que por esos días recién entraba a la universidad. Como todo novato su vida transcurría entre amigos, fiestas y algo de estudio. Esta persona tenía un hermano que en esos tiempos era líder en iniciativas sociales y estaba encargado de coordinar los trabajos de construcción en condiciones muy inhóspitas por lo que el voluntariado era muy difícil de conseguir. Entonces el hermano de nuestro joven recurre a la última instancia posible, pedirle a su hermano que lo ayude yendo a construir. Primero le dijo que él no creía que fuera una solución sostenible en el tiempo para solucionar el tema de la pobreza, viendo además que su hermano había bajado su rendimiento en la universidad, sin embargo lo tomó como un favor y sin pensarlo demasiado fue. Su objetivo en esos trabajos no se centraba en compartir con las familias mas humildes del país sino que era pasarlo bien, lo que no sabía es que no sólo fue una de las mejores experiencias de su vida sino que el ver a personas que podían pasarlo “bien” a pesar de su situación de miseria en que se encontraban, sumado a lo extremo de las condiciones climáticas y de construcción, lo hizo replantearse su pensamiento acerca del combate contra la pobreza. El personaje protagonista de esta historia, que este caso también es el autor del relato, podría ser cualquiera de ustedes por lo que los llamo a vivir esta experiencia, ya que yo me siento un privilegiado de poder participar en iniciativas sociales que siento que me aportan y gratifican mucho más de lo que yo entrego. Hoy en día ya he participado en cerca de 5 trabajos voluntarios y trabajo durante el año para tratar de hacer este mundo más justo, solidario y participativo. Es una oportunidad que no podemos dejar pasar
Por Nacho Sime |