No hay nada mejor en este mundo que ver la cara de una señora, un niño, un viejito cuando cortan el listón y agradecen por su casita. Y te das cuenta que esos cinco días que te levantaste a las 6 de la mañana, comiste algo que lo mas seguro es que no te gustaba, trabajaste en el lodo durante ocho horas y durante la noche dormiste demasiado poco, todo esto valió mas que la pena. Porque con esa casita, ahora, dejan de sobrevivir para empezar a vivir. Y eso es lo que hace Un Techo para mi País aquí en El Salvador, en mi país. Te cambia la vida en tan solo cinco días que saliste de tu realidad citadina para zambullirte en la vida de una familia que te quiere, te cuida, te prepara agüita de coco cuando el sol está a punto de hacerte desmayar, pero mas que nada, podes ver en esa señora las mismas ilusiones que tiene tu mamá y esos niños, que su mas grande sueño es ir a la escuela y jugar fútbol, tienen esperanza. ¿Por qué son ellos los que viven bajo esas condiciones y no tú o yo? Te soy sincera, no tengo la respuesta para esa pregunta. Lo que si te puedo decir es que podemos hacer algo para que en cada trabajo que se construya no solo la casa para una familia, sino se transforme tu vida, mi vida, la sociedad entera, donde la palabra pobreza no sea el problema. Porque los jóvenes cambiamos el mundo, pero para lograr eso es necesario que hoy decidamos hacerlo y pongamos todas las ganas que tenemos y así sumemos manos a la obra!!!
por Gerald Guth (Voluntaria de Un Techo para mi País - El Salvador) |